Balance

 El concepto de balance es uno al que se alude desde la mayoría de los campos de estudio. En la arquitectura, sobre todo, hace falta balance entre los elementos y técnicas que utilizamos en nuestros diseños. Un diseño sin balance carece de aquello que busca la arquitectura.

    En el ensayo “Grid/Frame/Lattice/Web” el escritor, Colin Rowe, aborda la importancia de mantener un balance entre 4 elementos: la retícula, el marco, la celosía y la red. Cada elemento es importante, pero, si alguno resalta más que el otro se crea un desbalance visual que alteraría la percepción del espacio. Señala la importancia de que la retícula, encarga de la organización de la estructura, de coherencia visual sin caer en la monotonía de la rigidez de la estructura. El marco ayuda a la retícula a perder la rigidez de su estructura mientras que la celosía y la pared provee una conexión entre lo físico y lo visual.

    Uno de los fines de la arquitectura es crear espacios, más que crear estructuras. La estructura viene a consecuencia de la experiencia que se le quiere brindar a quien lo habita. Miguel Ángel con sus pinturas ayudó al balance de espacios bien organizados y con una estructura determinada. Proporcionó diversidad con sus pinturas y sus obras, mejorando así la experiencia visual de los espacios.

    Un diseño sin balance no se puede considerar buena arquitectura ya que no va acorde con el fin de esta. Aparte de las maneras en que Rowe dice que se puede balancear un diseño, también hay técnicas como la de Miguel Ángel, que con sus famosas obras dio ambiente a espacios como el Vaticano. 

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