Renacimiento
El renacimiento fue un periodo de mucho cambio. Este trajo consigo el desarrollo de nuevas técnicas. Además, fue un movimiento que no se limitó a la península italiana, sino que se extendió por toda Europa. Se podría hablar del mismo como un resurgimiento cultural y artístico.
La construcción fue un área con repercusiones directas. Se vio la construcción de bóvedas y cúpulas como la Basílica de San Pedro. Además, los arquitectos experimentaron con la perspectiva, aplicando principio que antes solo se apreciaban en pinturas, tales como la ilusión de profundidad y tridimensionalidad en sus estructuras.
La extensión de este movimiento llegó a Francia y más allá. Los estilos renacentistas se difundieron y fueron acoplándose a las características locales y dejando su huella en la arquitectura de castillos, palacios y edificios públicos. No se vio transformada solo la apariencia física de las ciudades, sino que también reflejó los ideales culturales y el renacimiento del pensamiento humanista que caracterizó aquella época.
El Renacimiento, más que una mera época de cambio representó un florecimiento cultural. Desde las imponentes cúpulas hasta la aplicación de la perspectiva en la arquitectura, este periodo redefinió el arte de construir, dejando un legado perdurable en la estructura misma de las ciudades. Su impacto no solo se reflejó en la apariencia física de los edificios, sino que encapsuló la esencia de una era marcada por la fusión entre la creatividad artística y los ideales humanistas.
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